El ciclo sostenible del papel

EL CICLO SOSTENIBLE DEL PAPEL

Las fábricas de celulosa utilizan madera de especies de crecimiento rápido, procedentes de cultivos forestales gestionados sosteniblemente. Una hectárea de cultivo de estas especies fija al año 10 toneladas de CO2, cuatro veces más que los árboles de crecimiento lento. Las fábricas papeleras convierten las fibras de celulosa en papel, que se transforma después en una enorme variedad de productos. Una tonelada de papel almacena 1,4 toneladas de CO2 equivalentes, cantidad similar a la que se emite al quemar 600 litros de gasolina. Con el desarrollo y aplicación de tecnologías cada vez más respetuosas con el medio ambiente, el sector pastero-papelero ha conseguido grandes ahorros de agua y energía y una importante reducción de las emisiones.

La recuperación y reciclaje del papel usado prolonga la vida útil de las fibras de celulosa, evitando que acaben en los vertederos, que ven de este modo reducido su volumen y emisiones de gas metano. El papel que no entra en el circuito de reciclaje (por estar contaminado y no ser apto como materia prima) puede ser empleado como combustible, al igual que la biomasa residual del proceso de fabricación. Así se cierra y equilibra el ciclo sostenible del papel, que parte de una fuente renovable y natural de materia prima.