Actualidad / Sala de Prensa

24/06/2019

ASPAPEL presenta el Informe Anual del Sector Papelero

La facturación del sector papelero se incrementa un 8,6%, con una producción creciente para
los papeles de envases, higiénicos y especiales y descendente para los gráficos

 


Grandes cifras 2018

  • La producción de papeles para envases, higiénicos y especiales crece en porcentajes que van del 7% al 2%, mientras los papeles gráficos descienden el 16%
  • La producción de celulosa crece un 0,8%
  • La facturación (4.779 millones de euros) crece un 8,6%
  • Inversiones en bioeconomía circular: 1.366 millones de euros en incrementos de capacidad y en innovación y renovación tecnológica en 2015-2018, más 435 millones adicionales previstos para 2019
  • Fortaleza exportadora: 56% de la facturación
  • Empleo cualificado y estable en 70 fábricas de papel y 10 fábricas de celulosa: 16.595 empleos directos (un 1,9% más), con un 89% de contratos indefinidos
  • EL consumo de papel crece por quinto año consecutivo, con un comportamiento asimétrico según los distintos tipos de papeles

Con una facturación (4.779 millones de euros), que crece un 8,6% y procede en un 56% de las exportaciones, la bioindustria circular de la celulosa y el papel ha invertido en  2018 en incrementos de capacidad y en innovación y renovación tecnológica 471 millones de euros. La producción total de papel (6,2 millones de toneladas) desciende el 1%; pero mientras los papeles para envases, higiénicos y especiales crecen en porcentajes que van del 7% al 2%, los papeles gráficos descienden el 16%. La producción de celulosa en 2018 crece un 0,8%. Con 70 fábricas de papel y 10 de celulosa, el sector cerró el año pasado con una plantilla de 16.595 empleados directos (un 1,9% más), con un 89% de contratos indefinidos, según datos del Informe Estadístico Anual del Sector Papelero que presenta hoy ASPAPEL.

“El fuerte ritmo inversor de los últimos años es la prueba de nuestra apuesta por el futuro del sector como paradigma que somos de bioeconomía circular”, explicó Jordi Mercader, presidente de ASPAPEL, que presentó el Informe junto con la vicepresidenta Elisabet Alier y el director general Carlos Reinoso.
 
 
Producción 2018
En 2018, la producción total de papel en España desciende un 1%, con 61.000 toneladas menos que en el ejercicio anterior. Sin embargo, el comportamiento de las diversas familias de papeles es muy diferente. Mientras los papeles gráficos (fundamentalmente el papel prensa, y en menor medida los papeles para impresión y escritura) reducen su producción en un 16,2%, con casi 200.000 toneladas menos que el año anterior, el resto de los papeles crecen casi 140.000 toneladas (un 2,7% más que en 2017).
 
La producción de papeles gráficos (papel prensa y papeles para impresión y escritura) desciende un 16,2%. El resto de los papeles incrementan su producción en porcentajes que van del 7,1% del cartón estucado o el 6% de otros envases y embalajes (donde se incluyen bolsas, sacos, tubos, celulosa moldeada, etc.), al 2,1% del los papeles para cartón ondulado y el 2% de los papeles higiénicos y sanitarios y los papeles especiales. Hay que reseñar que la producción de papeles para cartón ondulado supera por primera vez los tres millones de toneladas, marca un nuevo máximo histórico y supone el 49% de la producción total.  
 
La producción de celulosa en 2018 crece un 0,8% hasta 1,7 millones de toneladas.
 
Si abrimos el cómputo a un periodo más amplio, podemos ver que con respecto a 2014, la producción total ha crecido 121.000 toneladas, con un descenso de 380.000 toneladas en los papeles gráficos (especialmente el papel prensa) y un incremento de 501.000 toneladas para el resto de los papeles. Se trata de una tendencia clara, derivada de un cambio en los hábitos de consumo.
 
La facturación en 2018 ascendió a 4.779 millones de euros, un 8,6% más.
 
Una seña de identidad especialmente relevante del sector es el uso de materias primas locales. El 96% de la madera y el 73% del papel para reciclar que utiliza la industria española de la celulosa y el papel como materia prima son de procedencia local. En un país con un importante déficit de materias primas, el sector destaca por su altísimo nivel de suministro local de materias primas y la consiguiente creación de valor añadido con su transformación industrial en las 70 fábricas de papel y 10 fábricas de celulosa del sector en España.
 
Consumo 2018
El consumo de papel crece en 2018 el 1,9%. Se encadenan así cinco años de crecimiento del consumo que se sitúa en 6,9 millones de toneladas, pero lejos aún del récord histórico de 7,9 millones de toneladas conseguido en 2006.
 
El comportamiento de los diferentes tipos de papeles es un año más muy asimétrico. Mientras los distintos tipos de papeles para embalajes siguen marcando récords históricos muy por encima de los niveles precrisis, los papeles gráficos (prensa e impresión y escritura) ven caer su consumo un 7,9% con respecto al año anterior, acumulando un descenso de más de 800.000 toneladas desde 2006.
 
Los papeles para embalajes crecen todos muy por encima del PIB, debido a que los embalajes de papel y cartón por su carácter renovable, reciclable y biodegradable están sustituyendo cada vez en mayor medida a otros materiales procedentes de recursos fósiles no renovables y debido también al auge del comercio electrónico.
 
Así, el consumo de papeles para cartón ondulado crece el 4,3% y se acerca a los 3,3 millones de toneladas. El cartón estucado incrementa su consumo el 7,4% superando las 770.000 toneladas. Y el mayor crecimiento (11,6%) lo registran otros papeles para envases y embalajes (bolsas, sacos, tubos, celulosa moldeada…) que se sitúan en 499.000 toneladas consumidas, según datos de ASPAPEL.
 
España es el quinto consumidor de papel de la UE en volumen, tras Alemania, Italia, Francia y Reino Unido. En cuanto al consumo per cápita, se situó en 147,5 kilos, frente a los 146 kilos del año anterior.
 
En 2018, los papeles para embalajes representan el 65% del consumo total de papel en nuestro país, seguidos de los papeles gráficos (18%), los higiénicos y sanitarios (10%) y los papeles especiales (7%).
 
Primer trimestre 2019
En el primer trimestre de 2019, vemos importantes incrementos de la producción de papel y celulosa, que crecen un 7,7% y un 6,2%, respectivamente, según datos de ASPAPEL.
 
Por tipos de papel la pauta de los últimos años se mantiene, con caída de los papeles gráficos, si bien mucho menor que en el pasado ejercicio, y con incrementos  en el resto de papeles muy por encima de crecimiento de 2018.
 
Estos  incrementos no se corresponden con el comportamiento del consumo en ese primer trimestre, que ha sido un tanto errático y subió solo un 1,1% en su conjunto.
 

 
 
Inversiones en bioeconomía circular
En los cuatro últimos años el sector papelero ha invertido 1.366 millones de euros en incrementos de capacidad y en innovación y renovación tecnológica, inversiones dirigidas fundamentalmente hacia productos con demanda creciente como los papeles para embalajes y papeles de mayor valor añadido como los papeles especiales.
 
En 2018, las inversiones, con un incremento del 21% sobre el año anterior, ascienden a 471 millones de euros, un 9,9% de la facturación. Este gran esfuerzo inversor de la industria papelera española, se desarrolla paralelamente al proceso de sustitución de materiales que está protagonizando el papel por su carácter renovable, reciclable y biodegradable, que lo posiciona como uno de los materiales del futuro.
 
El fuerte ciclo inversor iniciado en 2015 se prolonga con unas inversiones previstas para 2019 de 435 millones adicionales.

Las exportaciones suponen el 56% de la facturación
La bioindustria circular de la celulosa y el papel es un sector fuertemente exportador, que destina al mercado exterior el 45% de su producción. Las exportaciones representan el 56% de la facturación de nuestra industria.
 
Durante la crisis, las exportaciones dieron refugio al sector, que posteriormente, con la reactivación del mercado interior, ha ido priorizando la cobertura del consumo interno, sin renunciar a una fuerte presencia en los mercados exteriores.
 
Las exportaciones de papel registran en 2018 un descenso del 3,6% y se sitúan en 2.584.900 toneladas. Los principales mercados son otros países de la UE (que representan el 60% de muestro mercado exportador) y especialmente las vecinas Portugal y Francia, que suponen el 40% de las exportaciones totales.
 
Como consecuencia del esfuerzo exportador realizado durante la crisis, se abrieron nuevos mercados que han permitido una mayor diversificación de los destinos de exportación, como es el caso de las exportaciones de papel a África (17%) y Asia (10%), que conjuntamente suponen el 27% del total, cuando en 2007 apenas llegaban al 15%.
 
Las importaciones de papel crecen un 2,9% hasta situarse en 3.360.400 toneladas.
 
En cuanto a la celulosa, tanto la exportación (955.900 toneladas) como la importación (1.145.600 toneladas) se mantuvieron en niveles similares al ejercicio anterior, con un descenso del 0,6% en la producción destinada a los mercados exteriores y un incremento 0,5% en las importaciones. Las exportaciones  de celulosa se dirigieron en un 84% a otros países de la UE (Alemania, Países Bajos, Polonia, Francia e Italia fundamentalmente).
 
70 fábricas de papel y 10 fábricas de celulosa
La industria papelera española es uno de los principales productores europeos, con 70 fábricas de papel y 10 fábricas de celulosa, que dan empleo directo a 16.595 trabajadores (un 1,9% más que en el ejercicio anterior), según datos de ASPAPEL.
 
El sector papelero se caracteriza por su proceso continuo de renovación tecnológica, lo que requiere una plantilla de empleados cualificados y estables. Actualmente el 89% de la plantilla del sector corresponde a empleados con contratos indefinidos. El índice de rotación es muy bajo: uno de cada tres lleva más de veinte años en la empresa y tres de cada cinco tienen más de diez años de antigüedad.
 
Somos el sexto productor de papel de la UE, tras Alemania, Finlandia, Suecia, Italia y Francia. Y el sexto productor de celulosa de la UE, después de Suecia, Finlandia, Portugal, Alemania y Francia.

El papel, una cadena de valor que supone el 4,5% del PIB español
El sector tiene además un importante efecto multiplicador como motor de una potente cadena de valor, cuya aportación global (directa + indirecta + inducida) a la economía española en términos de creación de empleo y riqueza asciende al 4,5% del PIB y al 18,5% del empleo industrial. Y lo más relevante es que la cadena de valor del papel supone el 8,8% de la facturación de la industria y el 13,2% de su valor añadido, generando por lo tanto un valor añadido muy superior a la media de la industria española.
 
Partiendo de una materia prima local, la cadena incluye desde las plantaciones de madera para papel, pasando por la fabricación de celulosa y papel y los diferentes tipos de industrias y servicios sectoriales (industrias transformadoras, publicidad y marketing directo, impresores, editores), hasta la logística de entrega (servicios postales y de correos), cerrando el ciclo con la recuperación de los residuos de papel y cartón y su vuelta a las fábricas papeleras.

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